
Todas aquellas personas que me conocen saben qué cosas son capaces de provocar en mi oleadas de ira y cataratas de insultos en cantidades industriales.
He aquí uno de los factores desencadenantes de la catástrofe: los pasacalles.
Quien tenga la graciosísima idea de dedicarme uno de estos adefesios imperdonables sabe que sufrirá una muerte lenta y dolorosa. Y esta lentitud y grado de sufrimiento son directamente proporcionales al grado de pedorrez del mencionado mamarracho.
Toda vez que voy caminando por la calle y levanto la vista encontrando un cartel de lado a lado de la calle (un pedazo de nylon, habitualmente agujereado y escrito con una letra horrible de colores estridentes), los ojos se me cierran de golpe cual estornudo y la mueca de asco es inevitable.
He aquí uno de los factores desencadenantes de la catástrofe: los pasacalles.
Quien tenga la graciosísima idea de dedicarme uno de estos adefesios imperdonables sabe que sufrirá una muerte lenta y dolorosa. Y esta lentitud y grado de sufrimiento son directamente proporcionales al grado de pedorrez del mencionado mamarracho.
Toda vez que voy caminando por la calle y levanto la vista encontrando un cartel de lado a lado de la calle (un pedazo de nylon, habitualmente agujereado y escrito con una letra horrible de colores estridentes), los ojos se me cierran de golpe cual estornudo y la mueca de asco es inevitable.
¿Hay necesidad de que me entere de esa manera que a ‘Manolo’ lo quiere mucho ‘Lolita’ y que ‘Mami y Papi’ le desean a ‘Bebu’ una pronta recuperación? ¿O que a ‘Maru’, ‘Lolo’ le dice que lo perdone y que vuelva porque se muere? (Oh, si, por dios, hazlo ahora mismo).
¿No es más fácil, digo yo, pararte en el medio de la calle y gritar cualquiera de estas paparruchadas en vez de dejar pruebas escritas en la vía pública de tu idiotez? De esa manera al menos tienen que soportarlos los desafortunados transeúntes que pasan por ahí en ese momento, el número de afectados se reduce. Y además, en una de esas, tenemos suerte y un camión te pasa por encima.
¿No es más fácil, digo yo, pararte en el medio de la calle y gritar cualquiera de estas paparruchadas en vez de dejar pruebas escritas en la vía pública de tu idiotez? De esa manera al menos tienen que soportarlos los desafortunados transeúntes que pasan por ahí en ese momento, el número de afectados se reduce. Y además, en una de esas, tenemos suerte y un camión te pasa por encima.
