Es cierto que ante el pánico reaccionamos de manera irracional. También es cierto que el pánico puede ser causado por cosas que, razonablemente y fuera de la situación, parecen manejables.
Ayer fui a un shopping y, mientras daba vueltas y buscaba un regalo de cumpleaños en una conocida tienda de ropa mamarracha, una nenita diminuta y muy berrinchuda le gritaba a su madre una sarta de cosas incomprensibles. Se notaba de lejos que ambos, padre y madre querian mirar en paz y sacarse de encima al retoño.
De pronto los padres desaparecieron y me encontré con la pequeña estridente a mi lado gritándome: "MAMA MAMA MAMA MAMA MAMA MAMA MAMA MAMA MAMA". Creo que ni la miré cuando largué el potencial regalo que tenía en la mano y emprendí la rajada entre los percheros. Seguía escuchando "MAMA MAMA MAMA MAMA MAMA MAMA", pero por las dudas no me di vuelta, seguí corriendo y me metí, a salvo, en uno de los probadores.
Debo aclarar que la nena no tenia aspecto verdoso, ni era medio transparente, ni giraba su cuello trescientos sesenta grados.
Si, lo sé, tendría que haber agarrado a la pequeña de la mano (aunque fuese insoportable) y haberle dicho: 'estas perdida?' y luego haberla llevado a la administración para que alguien diera captura a sus padres, antes que siguieran dando vueltas por ahi, felices de haber zafado.
Pero no lo pude controlar. Ya sé que no es normal. Ni me lo digan.
Un día en Korochi Industrias
Hace 6 meses
